Friday, February 27, 2009

V.O. (Versión Original)

Muero un poco cada vez que en alguna clase nos toca analizar algún fragmento de una gran película y me encuentro con el doblaje castellano, casi siempre obligatorio. No es que yo tenga algo en contra de los doblajes y mucho menos en contra del acento español. Si no me queda de otra, puedo hasta disfrutar la experiencia de examinar cuidadosamente la riqueza y diversidad de nuestro idioma. Pero existen límites. No puedes pretender estudiar películas si las robas de la escencia actoral más pura, las voces y todo lo que éstas aportan. Por más que intenten convencernos que no hay mayor diferencia, no se dan cuenta de la importancia que tienen los diferentes timbres, tonos y volúmenes cuidadosamente seleccionados para dar a la película matices y atributos que, francamente, el doblaje no puede copiar.

Me parece maravilloso que respeten y defiendan el castellano. En ningún momento se debe exigir que se aprenda cualquier otro idioma, pero son incapaces de poner subtítulos. Me queda clarísimo que en la televisión o incluso en las salas de cine, para facilitar la comprensión, se traduzcan las películas. Sin embargo, en aras del estudio profundo y crítico deberían aprender a leer subtítulos.

No es esnobismo, no es que seamos unos mamones, es simplemente un grito de auxilio a los dioses de las versiones originales.

Sunday, February 15, 2009

Nacho therapy... cheaper than real therapy.

Después del circo, maroma y teatro que fue conseguir las entradas para el concierto de los Kings of Leon en Madrid nos encontramos con la peor noticia posible, en las paredes del lugar un cartel proclamaba KINGS OF LEON - CONCIERTO CANCELADO junto con las instrucciones para recuperar el dinero de los boletos. Vaya desilusión. La razón aparente, a los redneck que tienen por miembros les cayó mal el chorizo y la sobrasada (también conocida como 'sabrosada').

Fue particularmente doloroso porque nos esforzamos por encontrar boletos en reventa, pagarlos antes de que se los llevara alguien más, y en que nos los entregaran a tiempo y al domicilio correcto. Fueron comprados en un sitio británico y les es casi imposible entender la manera en que los españoles escriben las direcciones. Los boletos se entregaban por mensajería y alguien debía firmar que los había recibido. Nos dijeron que los boletos llegarían el viernes, en cualquier horario. Como cada boleto fue comprado independientemente, llegarían a distintas horas. Uno de los boletos llegó cuando, inevitablemente, no había nadie en el departamento. Eran ya las 5 de la tarde, en viernes, la gente no trabaja pasada esa hora. El mensajero ofreció, en su propio tiempo, regresar en la noche a entregarnos el boleto. "Vivo por ahí, puedo regresar más tarde", dijo. Yo sospecho que le gustó la voz de mi amiga por el teléfono y quería aprovechar la situación para conocerla. Después de tanto pinche rollo por conseguir las entradas dijimos: "este concierto lo disfrutaremos como nada".

Tras la tremenda decepción no sabíamos que hacer. De regreso a la estación de metro veíamos a los demás asistentes ilusionados pasar. Murmurábamos entre nuestra tos falsa "It's cancelled". Unos chicos nos lograron escuchar. "Are you serious?", dijo uno de ellos. "Go see for yourself", le contestamos. Podríamos caminar por zonas turísticas y lindas calles. Acabamos caminando por la zona de Colón sin rumbo hasta que pasamos justo al lado del Hard Rock Café, un lugar costoso para el presupuesto que manejamos aquí. Pensamos en que algún día nos gustaría ir para comer en grandes porciones y disfrutar de los nachos y fajitas.

Hambrientas y tremendamente desilusionadas búscabamos cualquier tipo de compensación. Cedimos ante el antojo y regresamos al Hard Rock destinadas a comer nachos para curar nuestro dolor. Ante las circunstancias mantuvimos siempre el mejor humor posible bromeando acerca de nuestra nueva tradición terapéutica. Aquel enorme plato quedo limpio.

Tememos por nuestra salud gastrointestinal

Lo disfrutamos como pocas cosas en la vida. Debrayamos acerca del concepto de 'mother nacho', el nacho justo en medio de la montaña enterrado bajo todos los ingredientes y que parece alimentar a los demás nachos. Recreamos la bandera mexicana con las salsas y otros elementos. Fue un placer para todos los sentidos, incluso el del humor.

Nacho Bandera



Monday, February 9, 2009

Family away from home

Para los pocos que no estaban enterados, decidí cursar mi sexto semestre de la carrera en la Universidad Complutense de Madrid. ¿Por qué? Porque tuve la oportunidad y sonaba sumamente divertido. Nunca me imaginé viniendo completamente sola, el plan era vivir con un amigo. Para nuestra suerte más compañeros de la carrera planearon lo mismo.

Los primeros días fueron complicados y muy presionantes. El clima, lluvioso y helado; nosotros, buscando un lugar donde vivir. Una vez instalados comenzamos a disfrutar de la experiencia de ir al súper, escoger, comprar, cocinar y sentarnos a gozar de los primeros platillos que preparamos con toda la autonomía e independencia posible. Un deleite para el adulto interior (para unos más interior que para otros).

La nostalgia familiar y hogareña nos pegó durísimo. Nada se compara con vivir en un mundo completamente resuelto, lleno de personas que te aman incondicionalmente. Pero no podíamos permitir que se nos notaran las ganas de estar en casa.

Encontramos apoyo el uno en el otro. Grata sorpresa el encontrar que la puerta justo enfrente de la nuestra es el departamento de otros estudiantes mexicanos, sin dudarlo buscamos amistar con ellos. Al cabo de unos días aparentábamos una vieja amistad.

Como si se tratara de una cena familiar cotidiana, cortesía de María y Jimena, hoy cenamos rico y abundante. Salimos a comprar lo necesario, desde la entrada hasta el postre. Como una familia perfectamente organizada, unos cocinan, otros ponen la mesa y otros lavan los platos, tuvimos nuestra primera experiencia de Madrid como un hogar. Podremos extrañar muchas cosas, pero la calidez sabremos encontrarla en donde quiera que estemos.


Lucía algo como esto